
En esta zona los espejismos son muy comunes, sobre todo cuando la temperatura sobrepasa los 30 grados, pudiendo llegar a verse desde una caravana de camellos hasta incluso un oasis o un pozo con agua.
Los más importantes son el Chott El Djerid o Lago Salado del Djerid. Es el más grande de todos y se extiende al norte del Sáhara, desde la región de Gabes hasta Argelia, dividiendo la zona tunecina en dos partes.

Después de cruzar esta gran extensión se llega a los frondosos oasis de Bled el Djerid o país de las palmeras. El Chott Fejej, prolongación del Djerid y el Chott Gharsa.Desde Douz en dirección hacia Tozeur, pasando por Kebili, existe una carretera que cruza el Chott El Djerid donde disfrutará de un juego de colores espectaculares que dependerá de la composición de los minerales y de la densidad del agua que brote de los manantiales.
La carretera de Tozeur a Kebili, en el suroeste de Túnez, cruza un enorme lago de sa llamado el Chott El Djerid. Es un viaje espectacular a través de una única carretera rodeada por un mar de sal que se extiende hasta el infinito.

Merece la pena realizar el trayecto en un louage sentado junto al conductor para disfrutar de esta maravillosa monotonía de sal y más sal extendiéndose a ambos lados de nuestra vista

Tragar y no poder escupir esa fina arena roja del desierto rojo dirección a Matmata hace que te lleves algo de es sitio y, ya no solo un recuerdo.
Disfrutar y otear la inmensidad de un mar de fina arena blanca desde lo alto de la gran duna de Douz, pórtico del gran desierto del Sáhara
Nefta, la hermana pequeña del gran oasis de Tozeur, es famosa en toda el Sahara por ser un lugar espiritual.
Menos turístico y de menores proporciones que su hermana mayor, Nefta no obstante alberga más de 400 mil palmeras.
En su interior, en la Corbella, nacen otras más ofreciendo un bello paisaje con este mar salado del Chott el Djerid al fondo eclipsando el infinito y a quien lo rodea.

El turismo no ha llegado tan masificado a Nefta y se nota a la hora de cerrar la escuela cuando los niños pasan y te ven, en la tranquilidad que transpiran sus calles y sus habitantes tomando un café al sol.
Los velos abundan más que en los turísticos lugares donde el gobierno trata de mostrar una Túnez más moderna a los ojos del viajero.
En la ciudad parece que el tiempo se haya parado.
En la ciudad parece que el tiempo se haya parado.
La mayoría de viviendas están en obras con una planta ya construida y la segunda, con cuatro bigas amarradas a los pilares, esperan alguna señal divina o a la iniciativa de alguien a quién la paz del oasis no le haya mermado el empeño de querer hacer alguna cosa.
Os merece la pena visitar esta zona del desierto y su ciudad espiritual y perdida Nefta.
(si os apetece pasear ahora por Nefta pulsar esté vínculo: http://tunez2.blogspot.com/2007/06/nefta.html)
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