Hammamet

Hammamet es una ciudad de la costa de Túnez, país situado en el norte de África, entre Argelia y Libia. Mayoritariamente este país es de religión musulmana, el idioma oficial es el árabe aunque muchos de sus habitantes hablan también el francés, la moneda nacional es el dinar tunecino y el clima es el característico de los países bañados por el mar Mediterráneo.

Esta población, Hammamet, es centro de vacaciones y tiene un puerto situado sobre la costa sur de la península que termina en el cabo Bon.

Desde hace tiempo es conocido como un hermoso paraje, con espléndidas playas y muchos hoteles que atienden la demanda de los visitantes que llegan desde otros lugares del planeta, en especial de Europa.

En el pueblo podemos ver una pequeña medina, un zoco para hacer compras y donde practicar el arte del regateo, un Fuerte Español del siglo XV que rodea a este zoco, la Gran Mezquita y un museo que contiene una colección de trajes tradicionales tunecinos.

También podemos hacer una escapada a algún otro pueblo de los alrededores como Zaghouan que es un pueblo pintoresco de montaña con jardines y un ninfeo romano.


No dejéis de disfrutar de la típica cena tunecina animada por un grupo folklórico en un local al aire libre en verano y cubierto por una gran jaima (especie de carpa fabricada con pelo de cabra) en invierno.

La gastronomía tunecina se basa en la utilización de aceite de oliva y especias como anís, comino, canela o azafrán, para sazonar utilizan menta, zumo de naranja o agua de rosas. El arte culinario tunecino, como toda la cultura tunecina, compuesta de tradiciones locales y de aportaciones extranjeras, es fruto de una combinación entre su buen saber hacer y los enriquecimientos de diversas procedencias y épocas.

Platos típicos nacionales son entre otros cuscús, briks (crepes finos con relleno vegetal), tajines (carne troceada y cocinada), merguez (salchicha picante) y ojja (una especie de pisto).

El encanto de su ribera escondida entre aromáticos árboles como naranjos, cipreses y jazmines y otros frutales, el embrujo de sus tortuosas callejuelas que componen un encantador laberinto, la armonía de colores de esta fascinante belleza mediterránea donde los blancos de las casas encaladas, se mezclan con el amarillo de la luz del sol y el azul más puro del cielo y el agua, hacen de este lugar un rincón de ensueño donde podremos disfrutar de unas vacaciones inolvidables.




Hammamet es conocida, sin duda, por ser el centro turístico más importante de Túnez, de hecho, su nombre procede de la palabra "hamman" que, en árabe, significa baño. Situado en el sur de la península de Cabo Bueno y en el Golfo de Hammamet, su clima benigno, sus magníficas playas de arenas blancas y aguas cristalinas, sus refrescantes jardines y sus complejos de hoteles con restaurantes, discotecas, bares, etc., y su cercanía a la capital, tan sólo 20 kilómetros la separan de ella, han hecho de esta ciudad uno de los sitios más atractivos del país y, posiblemente, de todo el norte de África.

Hasta principios de este siglo Hammamet no era más que un pequeño pueblo de pescadores pero la llegada de la familia polaca Sebastián cambió su destino ya que construyeron un hermoso palacio e invitaron a intelectuales de las artes y las letras tan famosos como Klee, Gidé, Wilde, entre otros muchos, y las excelencias de esta villa se fueron conociendo en el mundo entero habiéndola visitado Flaubert, Wiston Churchill y Sophia Loren, por poner sólo tres ejemplos de mundos dispares.

Destaca, además, por su magnífica Medina del siglo XV que está rodeada de murallas adosadas al mar y cuyo máximo encanto es el laberinto de calles intrincadas que han sabido conservar el sabor de lo ancestral, sobre todo en los zocos que se esconden en su interior. También dentro de ella se encuentra la Gran Mezquita, también del siglo XV, que se halla delante de la Mezquita de Sidi Abd el Kador, con un hermoso minarete. La Mezquita de Sidi Abd el Kador, de menor tamaño, es, actualmente, una medersa para niños de 3 a 5 años. Un poco más abajo se puede visitar el Santuario de Sidi Abd el Kador.También resulta muy interesante la Kasba, antiguo acuartelamiento fue reedificado en 1474 por orden de Hemida Bel Haj Fraj.

Cuenta con pasadizos abovedados, torres cuadradas, el Mausoleo de Sidi Bou Alí, un interesante museo de trajes regionales (Horario: de 9.00 a 18.00 h.) y una hermosa muralla desde la que se obtienen magníficas vistas del puerto de pescadores y de la blanca ciudad.No se puede abandonar Hammamet sin visitar la Villa de Georges Sebastián, el benefactor de la ciudad, en cuyo interior se encuentra el Teatro, de estilo grecorromano, construido por el gobierno en 1964 y transformado posteriormente en Centro Cultural Internacional (Horario: lunes, miércoles y viernes de 10.00 a 12.00 h y de 15.00 a 17.00 h.) y la Kubba de Sidi Yussef, del año 1706, con una biblioteca apasionante.

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